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P. Antonio Diufaín Mora
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P. Antonio Diufaín Mora Moyobamba, Perú 28 de marzo de 2008 |
| Querido P. Aquiles: Muchísimas gracias por tu felicitación pascual. ¡Verdaderamente ha resucitado el Señor! También en la amazonia peruana. Después de más de seis meses por estas tierras, el Señor comienza a dejarme ver algunos frutos de su amor. La pasada Semana santa ha sido una ocasión para despertar a los pocos, pero fieles, cristianos de esta comunidad. Un grupo de veinte, entre señoras mayores y los jóvenes de la parroquia, han llevado a cabo una "mini-misión". Después de rezar laudes y tener una explicación sobre los misterios celebrados cada día, salían, de dos en dos, casa por casa, explicando e invitando a participar en los Oficios de la tarde. La iglesia ha estado llena los tres días santos, cuando habitualmente los domingos no pasan de treinta o cuarenta personas. Recemos para que este despertar católico vaya a más durante la pascua. La próxima semana tendremos un encuentro-convivencia con los animadores laicos de las 84 comunidades rurales que abarca la parroquia. Si no fuera por ellos, sería imposible atender mínimamente esta inmensidad. Serán cinco días de formación intensivos. El tema principal será el domingo y la eucaristía dominical, que es el objetivo principal del Plan pastoral de la Prelatura en los próximos años. Y estamos a punto de comenzar el curso de catequesis infantil y juvenil. Estamos en el hemisferio sur y aquí estamos iniciando el curso escolar. Espero y rezo para que el próximo Encuentro de la Canción Misionera que vais a celebrar sea muy fructífero. Pido al Señor que despierte jóvenes vocaciones misioneras en nuestra querida Diócesis de Cádiz y Ceuta. Quiera Dios que pronto seamos más los misioneros gaditanos por el mundo. ¡Es tanta la gente que sufre inútilmente por no conocer el amor que Dios le tiene! No es justo que quién ha tenido la gracias de conocer y experimentar el amor de Jesucristo permanezca indiferente ante tantos, y en tantas partes del mundo, que no saben de Él. Cristo resucitado trae la paz y la alegría al mundo; y sin Él, todo son tinieblas y sombras de muerte. Que su luz, en esta Pascua, disipe las tinieblas del hambre, de las injusticias, de la enfermedad, de la ignorancia, del odio, de la indiferencia, de la miseria, de la superstición... de la muerte; frutos todos del pecado, y nos haga vivir como resucitados... Y demos testimonio de la Resurrección. Como la Magdalena en la mañana de Pascua escuchemos al Señor que nos hace misioneros y nos dice: "Ve a mis hermanos y diles... He visto al Señor y ha dicho..." El Señor ha querido hacer depender de nuestra respuesta a su llamada la felicidad de muchísimas personas, y nosotros no seremos verdaderamente felices, si ellos no lo son. Los sufrimientos de ahora no valen lo que la gloria que un día se nos descubrirá. A pesar de las dificultades, merece la pena ser misionero. Me encomiendo a tu oración sacerdotal y a la de todos los participantes en el Encuentro de la Canción Misionera, y de la delegación de Misiones y de toda la Diócesis. Un fuerte abrazo y recuerdos a todos por ahí. P. Antonio Diufaín Mora Misionero en la Prelatura de Moyobamba, Perú. |